El fin del Petróleo barato Lunes, 14 Julio 2008
Posted by sociolistos in España, Ideas, crisis, economia, liberalismo, política, socialismo.Tags: economia, energía nuclear, energia, hidrógeno, nuclear, petroleo, precio
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En junio de 2004, la revista National Geographic sacó en portada un artículo con fotos e ilustraciones
impresionantes (como es habitual) titulado ‘El fin del petróleo barato’. El texto del artículo no se encontraba al nivel exigible, pero aún así podemos considerar el artículo como muy interesante para reflexionar. Un enlace a la versión en inglés lo puedes encontrar aquí: The end of cheap oil.
Las reservas de petróleo aumentan con el precio del barril. Yacimientos que actualmente se conocen pero no se explotan por considerarse no rentables, se explotaran en un futuro cuando el precio del barril aumente hasta la cota necesaria. Esto hace que las reservas aumenten, de momento, ya que son función del precio y no sólo del éxito en las prospecciones.
La voracidad energética de la humanidad no conoce límites y estamos en un crecimiento exponencial, derivado de la explosión demografía en el conjunto del planeta (excepto Europa) y por el acceso al consumo de los países que, hasta hace poco, se encontraban sumidos en la pobreza o sometidos a regímenes que coartaban su desarrollo. Acceden con celeridad al progreso países como China e India, que experimentan tasas de crecimiento económico de dos dígitos de forma sostenida.
Es evidente que la curva de consumo aumenta a tasas de crecimiento exponencial, que hacen suponer que llegará un punto en el que la producción mundial de petróleo alcance un máximo y a partir de él comience a decaer. Ese máximo no se sabe en que año se alcanzará y lo cierto es que las predicciones anteriores han quedado fulminadas. Ahora se habla del año 2025, o bien del 2040, o incluso del 2100. Es evidente que, antes de llegar a ese punto de la curva de producción, llegaremos a ver incrementos de precio realmente sorprendentes. Revisando la época en la que se publicó este artículo [junio 2004], el barril se encontraba a 45 $ y actualmente [julio 2008] se encuentra a 145 $. Es muy divertido ver los comentarios de los articulistas que se escandalizaban por el precio en ese momento, ya que provenían de precios por debajo de los 20 $ el barril.
¿Es deseable que suba el precio del crudo?
Pues, lamentablemente, hemos de dar una respuesta afirmativa a esta pregunta. Un momento, tranquilidad, que ya se que a nadie nos gusta pagar la gasolina más cara, que aumente la inflación general del resto de los bienes y servicios y, sobre todo, a nadie nos gusta que nos afecte a nuestras vidas hasta el punto de que nos veamos zarandeados por la crisis económica que esto pueda producir.
Una vez hechas estas salvedades, volvamos a la raíz de la pregunta. Lo deseable es que se produzca un aumento gradual en el precio del petróleo que permita a los agentes económicos irse adaptando a un futuro cierto, aunque de plazo difícil de concretar.
- Esto haría que los productores planificaran sus proyectos de extracción a precios crecientes y fueran refinando las técnicas para hacerlas más rentables.
- Esto permitiría a los consumidores ir derivando su consumo energético hacia otras fuentes de energía. Para ello es imprescindible no subvencionar el consumo de petróleo, lo que haría retrasar esta adaptación a costa de los fondos públicos que todos pagamos.
- Las fuentes de energía alternativas se convertirían en rentables económicamente. El aumento del precio del petróleo es el mejor sistema para que otras fuentes de energía despeguen sin necesidad de subvencionarlas. Se deberían eliminar todo tipo de subvenciones directas o encubiertas al carbón, a la energía solar, y en especial a la fotovoltaica que es ruinosa.
- Mención especial merece la energía nuclear que debería despegarse de las trabas meramente políticas y registe con criterio economicista. En este caso, se revelaría como la fuente de energía más rentable. Y si los políticos quieren intervenir, que al menos intervengan en la dirección correcta: apoyando esta fuente de energía que nos da algo de independencia de los productores de petróleo y abarata enormemente la factura energética del país. Señores políticos, cargos públicos, eduquen a la población y digan algo que es evidente: Un país que consume el 80% de su factura energética en forma de petróleo y no produce ni gota, no puede permitirse el lujo de dar la espalda a la energía nuclear. Miremos a los franceses, con 57 centrales nucleares, y una tecnología propia que exportar al mundo.
El hidrógeno
El hidrógeno no es una fuente de energía, es un transportador de energía. Existen coches que circulan con hidrógeno, y autobuses que hacen sus rutas con este propulsor, cuyo único residuo es vapor de agua. Pero el hidrógeno no es una fuente de energía en sí mismo, sino un elemento que la almacena y se puede embotellar.
Para producir el hidrógeno es necesaria una fuente de energía primaria. En Islandia, isla de 300.000 habitantes descendientes de los vikingos, han sabido aprovechar la energía geotérmica que les brinda la isla. Perforando a poca profundidad llegan al magma volcánico sobre el que se asienta la isla, de forma que las calefacciones de las casas y hoteles se alimenta de esta energía geotérmica. Los islandeses han sido muy listos y han construido una planta de embotellamiento de hidrógeno, que les permite exportarlo a todo el mundo. La obtención de hidrógeno es muy sencilla, pero requiere una gran cantidad de energía que obtienen de su fuente primaria: el subsuelo ígneo sobre el que se asientan. Como ves, es una gran idea. Con esas bombonas de hidrógeno se pueden mover coches, autobuses, …
Los que no tenemos la suerte de poder disponer de una fuente primaria de energía tan barata como la geotérmica, podemos crear plantas de energía nuclear, que una vez construidas son grandes generadoras de energía a precios muy económicos.
Energía Nuclear
Las plantas de energía nuclear tienen varios problemas:
- Se tardan mucho en construir, entre 10 y 12 años. Esto hace que el esfuerzo financiero sea importante, ya que durante muchos años se inmovilizan recursos que hay que financiar y, posteriormente, la generación de energía eléctrica ha de compensar esos costes financieros. Lo cierto es que los compensa con creces, ya que una central nuclear es una fuente de producción de energía eléctrica de primera magnitud.
- El problema de los residuos nucleares. Mucho se ha avanzado en este tema, y aún queda mucho por hacer. Se están estudiando reactores en los que esos residuos serían de nuevo utilizados como combustible. Esto permitiría aprovecharlos nuevamente para producir más energía y, sobre todo, permitiría que los residuos obtenidos en esta segunda fase vieran reducido en varios órdenes de magnitud la vida media (duración del periodo radiactivo), pasando de cientos de miles de años a únicamente miles de años, cifra que sí es manejable para un buen cementerio nuclear.
- Pero el problema más importante que tiene la energía nuclear, increíblemente, no es de carácter técnico: es la opinión pública. La gente tiene grabado hasta los huesos que la energía nuclear es contaminante y poco ecológica. Lo cierto es que las emisiones de CO2 a la atmósfera por parte de esta fuente de energía son nulas. Y algunos de los gurús del ecologismo están comenzando a reconocer que posiblemente se trate de la fuente de energía que salve al planeta de los graves riesgos que auguran.
Una tesis muy curiosa sostiene que, en la época de la guerra fría, los países socialistas apostaron muy firmemente por la energía nuclear (pero sin tantas garantías de seguridad, véase Chernobil), pero adoctrinaron a los partidos de izquierda (comunistas y socialistas) para que se opusieran a la energía nuclear dentro del bloque occidental. El objetivo, nada limpio, era estrangular energéticamente a los países capitalistas y así ganar el pulso de la guerra fría.
El telón de acero cayó y durante unos años pareció que el comunismo se desintegraba. Pero lo que hizo fue reconvertirse: procuraron no utilizar la palabra comunista, y se mezclaron las ideologías de izquierdas, las ecologistas y las llamadas antisistema. Lo curioso es que la unión soviética cayó, pero sus hijos ideológicos (o quizás nietos) mantienen en su bandera la ideología antinuclear, sin mayores reflexiones, simplemente como consigna que les identifica, y sin darse cuenta de que precisamente esta será la energía que menor impacto tenga en el planeta.
Además, y simplemente por ideología visceral propia, me resulta más grato mantener a ingenieros que a tipos con turbante.
