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La inercia de la economía Domingo, 26 Julio 2009

Posted by sociolistos in España, economia, justicia.
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La economía lleva inercia, aunque posiblemente sea mayor si entramos en un circulo vicioso que si éste es virtuoso.

Tras los 8 años de gobierno del Partido Popular, con criterios liberales (no a ultranza), se consiguió entrar en un círculo virtuoso de crecimiento y creación de empleo. Esta época de bonanza le duró a Zapatero lo suficiente para que la economía de este país se comportara bien durante la primera legislatura. Ya hacían algunas barbaridades económicas, pero estaba Solbes (un mal menor) y aún no teníamos una crisis internacional. En esta segunda legislatura (que nunca se debió dar), la crisis hace que la economía entre en completa barrena y ya no está Solbes con sus tijeras. Las barbaridades económicas se acentúan, y la inestabilidad de la mayoría en el Congreso hace que la venta de votos se traduzca en una sangría económica sin precedentes.

salgado_solbes

Cuando los socialistas destruyen la economía, vienen los populares con su austeridad y la levantan… para que nuevamente ganen los socialistas, y el ciclo comience de nuevo.

La nueva ministra de Economía, Elena Salgado, no sabe decir NO a Zapatero. Esto hace que el presidente tire de chequera sin problemas. El déficit del estado aumenta sin freno. El señor presidente no cree que el equilibrio presupuestario sea un activo en política. Considera que el gasto público es un bien en sí mismo. A este señor nadie le ha explicado que el dinero que gastas hoy se ha de pagar con creces (intereses) en el futuro, y que una deuda pública excesiva lastrará enormemente las políticas de los gobiernos futuros. Cuando en los próximos años, por no decir quinquenios, tengamos que destinar al pago de los intereses de la deuda pública la mayoría del presupuesto. Esto hace que, al pagar los gastos consuntivos, no quede nada para invesión. ¿Y esto es grave?. Pues SÍ, es gravísimo ya que limitará la actuación de los futuros gobiernos. Cosa que al actual señor presidente no le importa lo más mínimo.

En muchas ocasiones es fácil pensar que “todos los políticos son iguales”. Esta afirmación se cae por si misma al comparar por ejemplo a Esperanza Aguirre con Tomás Gómez (FSM), o a Aznar y su ministro Rato, con Zapatero y su ministro Solbes, y no digamos con su ministra Elena Salgado.

Qué impulso hubiera recibido España con otro par de legislaturas de Aznar. Aunque, pensandolo bien, algún día hubiera sido necesario el recambio en el gobierno, y los socialistas hubieran subido al poder. Por lo que, la mala suerte quizás no ha sido que el PP no continue en el gobierno, sino que el socialista que lo tomó haya sido Zapatero, que es el peor y más dañino de los posibles candidatos. Sinceramente, no encuentro a ningún socialista bueno aunque, por ejemplo, Almunia sabe economía, y me resisto a creer que dentro de las filas socialistas no existan mentes algo más lúcidas y con sentido de estado. Pero el que nos ha caído raya en la traición a la nación española, siendo suaves en las calificación. Parece que hace justo todo lo contrario a lo que un buen gobernante debiera hacer. Véase el tema del trasvase, la energía nuclear, la desmembración del estado, las negociaciones con los terroristas, y el alocado gasto público.

Con esta carrera de gasto lo que vamos a conseguir es que el peso del Estado en la economía sea cada vez mayor frente al sector privado. Es más, la clase empresarial está contaminada por la influencia de los políticos que no actuan en el mercado en base a la libre competencia, sino a los favores de los políticos. Un buen empresario, actualmente, y es triste decirlo, cosecha sus éxitos acercándose al poder político más que trazando estrategias de mercado. Esto no es baladí, ni una mera anécdota, ya que contamina todas las decisiones y hace que el sistema sea más ineficaz. Y esto no es gratis, se paga, por parte de todos, con mayores precios, mayores impuestos, y peores servicios.

El extremo de la ineficacia y de la corrupción se encuentra en los Tribunales de Justicia. El tercer poder del Estado está en manos del gobierno, que lo utiliza de forma partidista. Esto es muy grave y hace que el vulgo pueblo no confie en sus tribunales. Existen honrosísimas excepciones, pero ellos mismos son conscientes de que se estan jugando el tipo, ya que estan rodeados de compañeros sin escrúpulos. Y luego está ese otro que deja hacer, actitud que nos llevará a todos a la ruptura de la sociedad con sus instituciones de justicia. A los niños pequeños tenemos que explicarles la dolorosa diferencia entre justicia y legalidad. Algo puede ser legal y profundamente injusto.

Señor juez, señor fiscal, señor abogado no es lo mismo que un barrendero barra mal una calle a que ustedes prevariquen (coadyuven a la injusticia a sabiendas).

060617_Justicia_ciega

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