How much? Give me two! Martes, 12 Agosto 2008
Posted by sociolistos in Ideas, crisis, economia, política.Tags: 80s, 90s, crisis, devaluación, dolar, endeudamiento, España, euro, mecano, política cambiaria, política monetaria, Sistema Monetario Europeo, Zapatero
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En los años 80, Mecano lanzó una canción titulada ‘No Hay Marcha en Nueva York‘, en la que Ana Torroja cantaba una de las míticas letras del grupo que marcó toda una década.
La canción estaba incluida en el álbum “Descanso Dominical” [1988]. A finales de los años 80 y principios de los 90, la peseta disfrutaba de un elevado tipo de cambio frente al dólar americano. La letra de la canción es muy curiosa. Dice:
Es una ocasion singular
la de que el dolar este devaluado
que no hay que dejar escapar
para viajar a ultramar
en un momento dado
cuando tomo una decision
soy peor que Napoleon
y aunque no me guste el avion
soy un hombre de accion
y por eso.
Me marcho a Nueva York
con la botella de fundador
me marcho a Nueva York
con la navaja de explorador
me mareo en el avion
senorita azafata
el menu me ha echo dano
seria usted tan grata
de acercarme al bano.
Un fundido en negro y despues
plano picado al reves
de rascacielos
y yo alli dispuesto a triunfar
como San Juan de la Cruz
en el carmelo
mi primera desilusion
los problemas de comunicacion
mas de dos millones de hispanos
y alli no habla nadie en cristiano.
Ya estoy en Nueva York
y no lo veo buen color
ya estoy en Nueva York
tampoco he visto ningun actor
me hieren el pundonor
no dejandome entrar en las discos de moda
que si eres “espanis” ni un vaso con soda.
Como en “Hijos de un dios menor”
trate de hacerle entender
a un policia
a la estatua de la Libertad
¿me dice usted como se va?
su senoria
y al adoptar la posicion
de ese monumento en cuestion
se penso que era un comunista
buscando follon y lo tuve.
No hay marcha en Nueva York
ni aunque lo jure Henry Ford
no hay marcha en Nueva York
y los jamones son de York
pense que iba a estar mejor
que te comen el coco
con los telefilmes
pero es ardid
y estoy loco
por irme a Madrid.
En esa época, a los españoles que visitábamos EEUU nos llamaban los ‘Give me two’ (dame dos), ya que nos resultaba tan ventajoso el cambio con el dólar que nos parecía todo baratísimo y cuando nos decían el precio, pedíamos dos artículos para llevárnoslos a la madre patria.
El siguiente gráfico muestra la evolución de la peseta y el dólar desde enero de 1990, hasta agosto de 2008.
Se observa que la peseta estuvo muy fuerte respecto al dólar al inicio del gráfico (principios de los 90) y que últimamente [2008] también ha estado el euro muy fuerte respecto al dólar, aunque no se ha llegado a los niveles de aquella época.
Este año salió un anuncio de Viajes Marsans (bastante hortera) que se aprovechaba de esta idea, cuyo eslogan era: “Ta barato, Ta barato, Gimme Two, Gimme Two“. Se aseguraba que el euro valia un 50% más que el dólar, y que por tanto merecia la pena ir a EEUU a comprar, ya que esta todo a mitad de precio. Esto tiene dos fallos, y es que los precios no necesariamente son iguales en dolares y en euros, y el segundo error es de tipo matemático, ya que un cambio de 1,50 no significa mitad de precio. Se han hecho un pequeño lio intencionado con los porcentajes.
En lo económico, en aquella época Solchaga, y luego Solbes (en el gobierno de Felipe González), devaluaron la peseta en varias ocasiones y de una forma contundente. Esto se hizo por dos motivos:
- En aquellos años existía el SME (Sistema Monetario Europeo) que marcaba unos estrechos límites de fluctuación de las monedas europeas sobre un cambio central fijo. El señor Soros y, siguiendo su estrategia, otros miles de especuladores por todo el mundo pusieron contra las cuerdas a los bancos centrales europeos. La idea fue genial: se trataba de ir contra una moneda del SME. Inicialmente se elegían monedas débiles: la peseta, la lira, el escudo. Pero luego se atrevieron con monedas fuertes: franco francés, e incluso la libra esterlina. Los acuerdos del SME consistian en que cuando una moneda se encontraba cerca de los límites (superior o inferior) de la banda de fluctuación respecto al tipo de cambio central, los bancos centrales coordinados (o no tan coordinados) actuaban para hacer que esa moneda no se saliera de los límites marcados. Soros diseñó un audaz sistema por el que se podía hacer que una moneda fuera hacia su cambio límite (vendiendo esa moneda contra el dólar, por ejemplo). En ese momento los bancos centrales actuaban en defensa de la moneda atacada, comprando esa moneda. Como la presión era tan fuerte (miles o cientos de miles de especuladores) contra unos pocos bancos centrales, al final éstos cedían y devaluaban la moneda atacada, fijando un nuevo tipo de cambio central sobre el que moverse. En ese momento, los especuladores deshacían posiciones, comprando la moneda devaluada contra el dólar. Al comprar la devaluada, la estaban comprando más barato de lo que la vendieron, y ahí estaba el negocio. Como digo, la peseta cayó hasta tres veces (tres devaluaciones). Incluso la libra esterlina cayó y, cuando la sacaron del SME, ya no quiso volver a entrar porque comprendieron que en este juego siempre ganarían los especuladores. Recuerdo que en uno de esos años el Banco de Santander obtuvo un beneficio atípico (por estos juegos) superior al beneficio que le dio su actividad habitual como banco. Así que especuladores fueron todos. Contra esa fuerza a nivel mundial, los bancos centrales europeos no pudieron hacer nada, y finalmente el SME murió.
- La devaluación de la peseta, en aquella época, tenía capacidad de convertírse en un instrumento de política económica. Al devaluar la peseta, se estaban beneficiando las exportaciones españolas, ya que abarataban los productos que vendíamos al resto del mundo denominados en dólares. Recuerdo cuando Solbes, en esa época, evitaba hablar de devaluación y compareció ante los medios diciendo que se había producido “un reajuste técnico”. Siempre han sido unos maestros del lenguaje, y lo curioso es que les funciona por el escaso espíritu crítico del oyente medio. Actualmente siguen con los mismos juegos de palabras que, cuando ya estas atento, lo que hacen es que te partas de risa, porque les pillas una tras otra.
ACTUALMENTE
Algo ha cambiado desde que padecimos la crisis de 1992, y es que disponemos de muchas menos herramientas para actuar. Me explico:
- No disponemos de política cambiaria. No podemos devaluar nuestra moneda.
- No disponemos de política monetaria. No podemos variar nuestro tipo de interés.
- Tenemos muy limitada nuestra capacidad de endeudamiento. No podemos endeudarnos todo lo que un gobierno socialista a la antigua usanza quisisera, ya que, al estar en la moneda única, existe el compromiso de no superar cierto nivel de endeudamiento.
Lo que nos queda para salir de la crisis es afrontar cambios estructurales y disminuir la presión fiscal. Pero esto implica adelgazar el Estado (y en especial las comunidades autónomas, que se llevan más del doble del gasto que el estado central) y flexibilizar el mercado laboral, entre otras medidas que el Gobierno del Sr. Zapatero no esta dispuesto ha realizar.
Es terrorífico ver que los conocimientos económicos del Presidente del Gobierno no llegan ni a un cursillo acelerado de un par de tardes. Lo único que le suena a Zapatero es el runrun de la ideología socialista (de origen marxista). Todo ese rollo de la plusvalía que, actualmente, no debería creéselo nadie, pero que a todos estos pobres intelectuales aún les embauca. Así que Zapatero seguira subiendo el salario mínimo en plena crisis económica, aumentando los recursos destinados ONGs y a paises bananeros.
!! Apañados estamos !!
Historia de un lápiz Domingo, 10 Agosto 2008
Posted by sociolistos in Ideas, economia, liberalismo, política.Tags: economia, liberalismo, Milton Friedman, política, Premio nobel
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Milton Friedman [1912-2006] es considerado como uno de los padres del liberalismo. Recibió el premio Nobel de Economía en 1976 y fue firme defensor del mercado. Es el principal representante de la escuela neoliberal de la Universidad de Chicago. Se opuso a las teorías intervencionistas de Keynes. Entre otros muchos títulos, escribió un libro titulado “Libertad de Elegir”. Al inicio de esta publicación, describe cómo intervienen las fuerzas del mercado para fabricar un lápiz. Comienza afirmando que realmente no existe nadie en el mundo que sepa realmente cómo se fabrica un lápiz. Pero lo mejor será que lo veas con tus propios ojos en este vídeo.
Las dos o tres páginas que utiliza en el libro para contar la historia del lápiz son las que más me han marcado en Economía. La argumentación es potente y limpia, tiene una fuerza arrolladora. En el libro se extiende algo más que en el vídeo, contando con detalle la historia del lápiz que nadie sabe fabricar. Habla del mecanismo del precio como un sistema gratuito de transmisión de la información relevante de dónde se necesita mayor o menor esfuerzo económico.
No como sucedía en los planes quinquenales de la extinta Unión Soviética, donde una oficina central de planificación determinaba cuántos tractores, lavadoras, coches, pizarras y caramelos, por poner un ejemplo, se debían producir. Puesto que el planificador se equivocaba, puede que sobraran tractores y faltaran lavadoras. Puede que sobraran pizarras y faltaran caramelos. Basta recordar las famosas colas en las tiendas de los paises comunistas y los escaparates vacíos.
Si quieres ver otros vídeos del maestro, puedes encontrarlos aquí: VIDEOS.
La teoría del Leviatán Martes, 5 Agosto 2008
Posted by sociolistos in Ideas, economia, política.Tags: Complutense, Económicas, economia, España, Felipe González, Fuentes Quintana, George Stigler, Hacienda Pública, impuestos, IRPF, Leviatán, Miguel Sebastián, política, Premio nobel, PSOE, sector público, Somosaguas, Thomas Hobbes, tipo marginal
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En la Biblia se habla del Leviatán, un monstruo marino con un poder descomunal.
Otra acepción del término es la que hizo el filósofo político inglés Thomas Hobbes, que escribió en 1651 su libro más famoso titulado Leviatán. Hobbes popularizó en este libro la frase “homo hominis, lupus“, el hombre es un lobo para el hombre. Habla del Estado como un Leviatán que, como el monstruo bíblico, se convierte en el soberano absoluto.
En Somosaguas (campus de la Universidad Complutense donde está la facultad de Económicas), todos los economistas que se licenciaron durante los últimos años tuvieron que estudiar los manuales del profesor Fuentes Quintana. Entre esos alumnos de la Complutense se encontraba Miguel Sebastián (el actual ministro de Industria), aunque parece que no recuerda gran cosa de lo que tuvo que estudiar. Una de las preguntas “de quiniela” en la asignatura de Hacienda Pública era, y posiblemente sigue siendo, “La teoría del Leviatán“. Si querías aprobar, tenías que explicar que, según esta teoría, el Estado es como un Leviatán, es un monstruo que devora y consume todos los recursos a su alcance. El Estado crece y crece, y para limitarle es necesario ejercer políticas de contención. Cuanto mayor es el porcentaje del sector público y el Estado sobre la economía total, mayores serán los impuestos y la ineficiencia del sistema. En Europa se ha sobrepasado, en muchos casos, el porcentaje del 50% de lo público sobre el total, lo que estrangula el crecimiento económico. No se si le cayó en el examen a Miguel Sebastián esta pregunta, pero si así fue, probablemente, la dejó en blanco.
Recordemos que, en tiempos de Felipe González, el tipo marginal llegó hasta el 56%. Esto quiere decir que en el Impuesto sobre la Renta (IRPF), las personas que se encontraran en el tramo más alto, por cada 100 pesetas (en esa época se trabajaba en pesetas) de renta adicional, 56 pesetas se las llevaba el Estado y 44 el ciudadano sometido al impuesto. Esto desincentiva claramente el esforzarnos más para aumentar nuestra renta, ya que más de la mitad se lo lleva el Estado. Y tiene otro efecto: incentiva la defraudación fiscal. El famoso dinero negro, o pago en B.
El Estado es como un Leviatán que devora recursos y tiende a crecer continuamente. Es necesario ponerle coto, y para ello se ha de:
- reducir la participación del sector público en la Economía
- reducir el número de funcionarios
- reducir el presupuesto estatal destinado a gastos consuntivos
- reducir los impuestos, en especial los directos (renta y sociedades)
- reducir los ministerios, en especial los absurdos (vivienda e igualdad)
- reducir el peso de las Autonomías y coordinar desde el Estado algunas de sus actuaciones. Por ejemplo, las normas de etiquetado y consumo que en España fragmentan el mercado al ser distintas en cada autonomía. Esto desincentiva al inversor extranjero y aumenta precios innecesariamente.
El burócrata tiende a incrementar el presupuesto bajo su control, y tiende a aumentar el número de empleados (públicos y funcionarios) bajo su dirección. Esto no lo digo yo, lo dijo George Stigler, Premio Nobel de Economía en 1982.
Nuestro insigne ministro de Industria, Miguel Sebastián, que ha crecido a la sombra del PSOE, parece que no ha estudiado bien las teorías económicas, y se le ve con unas enormes ganas de intervenir en la economía.
Probablemente al que mete mano se le quede algo entre los dedos.








